Tras varios años de contestar dudas sobre fitness, musculación y entrenamiento de fuerza, una de las situaciones que más se repite es la siguiente: Alguien llega a una de las rutinas del blog (ya sea la A/B MFQH que es nuestro buque insignia, la de Ectomorfos y Definición o cualquier otra) y deja en los comentarios la siguiente pregunta:

¿Hasta cuando tengo que hacer esta rutina?

cambiar rutina entrenamiento

Invariablemente mi respuesta es la siguiente:

Sigue la rutina X hasta que suceda una de estas tres cosas:

1) Hayas dejado de progresar con ella

2) Te aburras de hacerla y quieras probar otra cosa

3) La rutina sea obviamente un desastre

Procedo a explicar un poco el razonamiento tras cada uno de estos puntos.

Cambiar la rutina cuando has dejado de progresar

Por dejar de progresar se entiende que no podemos seguir añadiendo peso o repeticiones, reduciendo descansos o cualquier otra forma de progresión. Es decir, que la rutina ha dejado de hacernos más fuertes y de darnos beneficios.

Muchos entrenadores recomiendan cambiar de rutina cada 6 u 8 semanas, como por “exigencias del guión”. Discrepo totalmente. ¿Para qué cambiar algo que todavía te está funcionando? es posible que la siguiente rutina que elijas no te funcione igual de bien.

Un argumento en contra de esto puede ser que, aunque una rutina siga funcionando, es preferible cambiarla antes de estancarse que llegar al estancamiento. De acuerdo. Un cambio bien ajustado puede ahorrar algo de tiempo a un profesional. Pero a ti y a mi que entrenamos por afición y que queremos vernos un poquito mejor…

¿Realmente nos importa TANTO si nos ahorramos una o dos semanas?

Porque si tu rutina aún te hace progresar, como mucho debería llevarte un par de semanas el darte cuenta de que el progreso se ha detenido.

Sin embargo, si cambias y te equivocas eligiendo rutina, puedes perder bastante más tiempo. Más aún cuando te guías por tiempos prefijados (6 semanas, 8 semanas o las que sean) siguiendo esas directrices ciegamente.

Ejemplo

Juanito y Pepito empiezan ambos a hacer la rutina A/B MFQH.

Juanito la cambia a las 8 semanas para “no estancarse” y se pasa a la HST durante 8 semanas más. Tiene suerte y el cambio le sale bien. Luego, nuevamente para “no estancarse” se pasa al Heavy Duty y progresa un par de semanas. Se atasca, pero como le han dicho que tiene que seguir 8 semanas, pierde 6 intentando hacer que la rutina funcione.

Total 24 semanas. 6 semanas “perdidas”

Pepito dura 16 semanas seguidas con un buen progreso en la A/B MFQH. Luego llega un parón y ve que durante 2 semanas no puede añadir peso o repes (cosa difícil con la progresión forzada de la A/B, pero bueno). Decide entonces pasar al Heavy Duty en la semana 18. Progresa 2 semanas y se estanca. Pasa otras 2 intentando progresar y no lo logra. Obviamente la rutina es un fiasco para él. Así que pasa a la full body Steve Reeves, y lleva ya 2 semanas progresando.

Total 24 semanas. 4 semanas “perdidas”

Y aún si fuese al revés, y el no cambiar nos hiciera perder un par de semanas… ¿importa tanto? La vida de entrenamiento es larga y no merece la pena estar partiéndose el coco cada 6 u 8 semanas para ver que “nueva” rutina escoges. Es mucho peor, en mi opinión, el riesgo de abandonar un entrenamiento al que quizás le quedan semanas o meses de progreso.

meme entrenamiento culturismo

Cuando eres experimentado, no necesariamente has de esperar siempre a que el progreso se detenga del todo. Puedes notar que el progreso va a menos y cambiar antes de que se detenga. Lo que no tiene sentido es cambiar una rutina que está funcionando todavía a la perfección.

A menos, claro está, que te guste cambiar…

Cambiar la rutina cuando te aburras de hacerla

La consistencia y perseverancia en el entrenamiento es clave para lograr resultados, y aunque se ha de tener una voluntad de hierro en ocasiones para cumplir con los entrenamientos, el hacer algo que te divierta es un factor muy a tener en cuenta y que puede marcar la diferencia entre que sigas entrenando o que abandones en unos pocos meses.

Dicho de otra forma: Ten disciplina y entrena. Pero no ganas ningún premio adicional por hacer algo que aborreces. Si puedes conseguir hacer algo más divertido para ti, hazlo.

Si la rutina que estás haciendo te parece un auténtico aburrimiento, o antes te divertía, pero ya no lo hace, quizás debas probar otra cosa. Personalmente he probado de todo: barras, mancuernas, kettlebells, clubbells, anillas, peso corporal, isométricos, entrenamientos por tiempo, entrenamientos repartidos a lo largo del día, 5×5, HST, EDT, HIT, GTG…DE TODO.

Solo ten esto en cuenta. Si tu rutina actual aún te está permitiendo progresar bien, aunque sea aburrida, continúa con ella al menos durante 6 u 8 semanas. Forjarás disciplina y recogerás las ganancias.

Cambiar la rutina cuando obviamente es un desastre

Puede que la rutina sea un desastre en general, pero por tu inexperiencia no lo sabes. Si al exponerla en un foro de consulta alcanzas a ver que está mal y que lo que te dicen los usuarios que la ponen a parir te parece razonable, cámbiala.

También puede que la rutina sea un desastre para tu caso concreto. Los motivos pueden ser muchos y muy variados:

* Estás muy pasado de peso y la rutina tiene gran cantidad de ejercicios con salto, dominadas, etc.

* No aguantas bien el alto volumen de trabajo y la rutina tiene montones de series y repeticiones.

* Eres un atleta nato, con mucho aguante, y la rutina solamente tiene un par de series al fallo por músculo una vez por semana.

* Te cuesta ganar peso corporal y la rutina tiene 5 días de pesas a la semana y 3 de cardio.

* Eres ectomorfo queriendo ganar peso y la rutina es con solamente peso corporal.

* Eres endomorfo queriendo bajar peso y la rutina es minimalista (3×5 en todos los ejercicios) y no tiene cardio.

* Tienes 2 trabajos, mujer e hijos y la rutina es de 4 sesiones de hora y media a la semana.

* Eres parado o estudiante, tienes todo el tiempo del mundo para entrenar y dormir, y la rutina es de 2 días a la semana.

* Estás sin blanca y la rutina requiere material caro y especializado (kettlebells, clubbells, barras olímpicas…)

Etc.

Quizás no estés de acuerdo con alguno de los ejemplos, pero la idea que quiero transmitir simplemente es esta: hay rutinas que te das cuenta que no van a funcionar para tus objetivos, o que no van bien con tu situación. Al ponerlas en práctica se hace más evidente. No seas tozudo y abandónalas.

Conclusión

Si algo funciona, no lo rompas. Si es aburrido y ya has sido disciplinado, busca algo más divertido. Si no funciona, cámbialo.

Nota Anexo: Por supuesto, si tu rutina te encanta pero estás atascado en ella, también puedes darle nueva vida cambiando el esquema de series y repeticiones, el orden de ejercicios, los tiempos de descanso, los pesos que manejas etc. Cuando hablo de cambiar, me refiero a cambiar algo. No necesariamente la rutina entera.

Aplica esto al entrenamiento y te ahorrarás preguntas y quebraderos de cabeza.

Un Saludo

Manuel Bento Falcón “Maokoto”