Cuando nos privamos del sueño, rompemos un proceso natural muy delicado. Veamos un poco más acerca del ciclo del sueño.

Fases del sueño

Primera fase: Comienza cuando el sol se oculta. La glándula pineal empieza a segregar melatonina, una hormona liberada en la ausencia de luz, que es la responsable de hacernos sentir sueño. Cuando esto sucede y nos tumbamos en la cama, los músculos se relajan, el ritmo cardiaco se ralentiza y la temperatura corporal baja. El cerebro también se relaja aunque se mantiene alerta. Si pudiesemos observar los patrones de ondas generados por el cerebro veríamos un cambio que se produce desde las rápidas ondas beta (presentes a lo largo del día) a otras ondas alfa más lentas. Cuando estas ondas alfa desaparecen y son reemplazadas por ondas theta el durmiente ha llegado a un vacío sensorial que es llamado Fase 1 del sueño. En este estado la persona no tiene la capacidad de sentir nada.

Segunda Fase: Ocurre justo después de la fase 1. En este estado nos mantenemos quietos durante 10 o 15 minutos.

Tercera Fase: Después de que termina la fase 2, caemos en un sueño más profundo que dura entre unos 5 y 15 minutos.

Cuarta Fase: Al finalizar un máximo de 15 minutos en la tercera fase, caemos en otro estado de relax llamado Fase 4 que dura alrededor de media hora. En este estado nuestros ojos se mueven de un lado a otro en lo que también se llama REM (rapid eye movement). Es en este punto cuando se suceden los primeros sueños. Una vez terminan estos, volvemos a la fase 2 y comenzamos de nuevo todo el proceso, repitiéndose más o menos 5 veces durante la noche.

Los estudios indican que la persona media duerme aproximadamente unas 8 horas y 15 minutos cuando no es interrumpida. Durante estos estudios, no había despertadores ni ruidos que pudiesen trastornar los patrones normales de sueño. Así pues se cree que 8 horas y 15 minutos es la cantidad de tiempo que fisiológicamente el cuerpo requiere para tener un buen sueño.

Efectos negativos de la pérdida de sueño

A continuación se exponen algunos de los efectos adversos provocados por una cantidad insuficiente de sueño.

Bajada en la tolerancia a la glucosa: Sin sueño, el sistema nervioso está activo durante más tiempo, y esto frena al pancreas a la hora de producir la cantidad de insulina adecuada. La insulina es la hormona que el cuerpo necesita para digerir la glucosa. El investigador Van Cauter dijo refiriéndose a un estudio realizado sobre los efectos de la pérdida de sueño: “En una semana, el grupo de estudio formado por hombres jovenes y sin factores de riesgo para la salud fue llevado a un estado pre-diabético al privarles de sueño”.


Posible vínculo con la obesidad:
Esto se debe al hecho de que la mayoría de nosotros segrega hormona del crecimiento (GH) durante la primera ronda de sueño profundo. Conforme envejecemos, pasamos menos tiempo en estado de sueño profundo de forma natural, lo cual reduce la secreción de esta hormona. La falta de sueño a una edad más temprana, puede bajar la producción de hormona del crecimiento prematuramente, lo que lleva como consecuencia la mayor acumulación de grasa. Además algunos estudios muestran una bajada en la producción de testosterona, lo que provoca que el cuerpo tienda a perder músculo y ganar grasa.

Aumento de las ganas de comer: Esto se debe al hecho de que la falta de sueño afecta negativamente la producción de una hormona llamada Leptina. Esta hormona es responsable de la sensación de saciedad. Cuando la producción de Leptina decrece, el cuerpo nos pedirá calorías (especialmente en la forma de carbohidratos) aún cuando ya haya ingerido las suficientes para mantenerse. Esta situación no es nada buena para alguien que está a dieta.

Sistema inmunitario debilitado: La investigación nos dice que la falta de sueño afecta negativamente el número de leucocitos en la sangre y la habilidad del cuerpo para luchar contra las infecciones.

Más riesgo de cáncer de mama: El investigador de cáncer de la Universidad de Conneticut Richard Stevens, ha especulado que puede haber conexión entre la epidemia del cáncer de mana y los ciclos hormonales que se interrumpen con la iluminación de medianoche. La melatonina (que se segrega primariamente de noche) puede disparar una reducción en la producción de estrógenos . Sin embargo la luz puede interferir con la liberación de melatonina (recordemos que esta hormona se segrega en respuesta a una falta de luz), permitiendo que los niveles de estrógeno suban, y se sabe que el exceso de estrógeno promueve el avance del cáncer de mama.

Reducción del nivel de alerta y de la capacidad de concentración: Un estudio reciente mostró que las personas que se mantenían despiertas hasta 19 horas puntuaban menos en test realizados para probar el nivel de alerta que aquellas personas con un nivel de alcohol en sangre del 0,08% (más de la que se permite para conducir, que es el 0,05).

Endurecimiento de las arterias: Algunos estudios sugieren que el estrés que se impone al cuerpo debido a la falta de sueño causa una elevación aguda de los niveles de cortisol. Este desequilibrio puede conducir al endurecimiento de las arterias, lo que a su vez puede causar ataques al corazón. Además sabemos que un nivel alto de cortisol lleva a la pérdida de músculo, aumento de grasa, pérdida de masa osea, depresión, hipertensión, resistencia a la insulina y disminuye la producción de testosterona y hormona de crecimiento.

Depresión e irritabilidad: La falta de sueño también causa un agotamiento en los neurtransmisores del celebro que se encargan de regular nuestro estado de ánimo. A raiz de esto, las personas con falta de sueño suelen ser más irritables y con tendencia más fácil a la depresión.

Conclusión

Ya seas hombre o mujer, necesitas de 7 a 9 horas de sueño (8 es lo ideal) cada noche para que tu cuerpo trabaje de forma eficiente. Si te saltas horas de sueño, la pérdida de grasa será deficiente. Además puede perderse músculo, lo cual baja el metabolismo. Sin el sueño suficiente, el cuerpo para de producir hormonas anabólicas y aumenta la producción de hormonas catabólicas. También se pierde la energía y concentración necesaria para el entrenamiento, y es más fácil caer en el sobreentrenamiento. Además de todo, aumenta el apetito y puede conllevar un mayor riesgo de ataques al corazón. Si crees que no tienes tiempo de dormir más….¡Apaga la televisión y aparta el tiempo!

Traducido del artículo “Maladies of Sleep depravation” publicado en www.ironmagazine.com por Hugo Rivera.